Habla con Dios
Ideal para retiros, o días de oración. Se necesita una vela, para cada miembro del grupo, entre más miembros sean suele ser mejor.
Comienza la actividad dándole a cada miembro del grupo una vela. Una vez que todos tengan una, pregúntale a cada uno en particular –sin excepción–, ¿qué es lo que más les molesta? (si no se conocen entre sí, pídeles que digan su nombre). Luego de que la persona termine de explicar lo que más le molesta, pídele que haga una mueca, la que se le ocurra, y así haz con todos en el grupo (¡será divertido!).
Cuando todos hayan dicho lo que les molesta, hecho una mueca y hayan hablado un poco sobre esas cosas (lo cual te ayudará a conocer mejor a tus jóvenes), selecciona a tres de ellos, y diles que te digan cuál mueca les llamó más la atención y por qué. Obtendrás respuestas como: “fue muy original”, “fue natural”, “fue muy atrevida” “fue muy divertida”.
Utiliza sus respuestas para explicarles que Dios desea que a la hora de hablar con Él ellos sean: originales, naturales, atrevidos y divertidos (o las frases que ellos hayan utilizado). En este punto, si gustas, puedes comenzar a bajar las luces, y a encender tu vela.
Diles que Dios los quiere tal como ellos son, y que no necesitan máscaras para hablar con Él. Luego de decir eso, con tu mirada puesta en la llama de la vela, comienza tú a hablar con Dios en voz alta, y sé original, natural, atrevido y divertido (Es increíble la forma en cómo se puede hablar con Dios cuando no tienes la mirada puesta en nada más, y tu mente está solamente concentrada en hablar con Él).
Luego que termines de orar, pregunta por algún voluntario que desee hablar con Dios en forma “original”, natural”, “atrevida” y “divertida”, y ve a él y enciende su vela y qué haga lo mismo que hiciste tú.
Pero mientras él (o ella) habla, pregunta por otro voluntario y haz lo mismo, y así mientras algunos están orando ve encendiendo las velas de todos. Anímalos a ayudarse mutuamente a encender sus velas.
Mientras todos permanecen orando, diles: Dios no quiere que guardes la luz sólo para ti, Él te ha dado su luz para que la compartas con otros. Seguidamente motívales para que cada uno busque a otra persona y le dé su vela y ore por esa persona. Verás que la respuesta es más fructificante de lo que te imaginas.
Enviado por: Steven Masís Aguero.
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