Ahí viene… ¡Corre o te alcanzará!
Carlos: Pssst, pssst…
Patricia: ¿Dime amor?
Carlos: ¿De verdad tú me amas?
Patricia: Claro que te amo, mi amor…
Carlos: ¿Harías muchas cosas por amor y porque me amas?
Patricia: ¡Claro! mi bebé haría muchas cosas por amor.
Carlos: Ya tenemos 3 meses de novios flaquita… ¿No crees que es hora de estar juntos?
Patricia: Pero papi siempre estamos juntos ¿no sé a qué te refieres?
Carlos: Quiero tenerte a mi lado, quiero estar contigo ¿me entiendes?
Patricia: No papi, eso no le agrada a Dios…
Carlos: Pero si nos vamos a casar y tú me amas. Qué importa, quiero sentirte en mi habitación.
Patricia: ¡Pero sólo tengo 17 años!
Carlos: Piénsalo amor, piénsalo. Estaré esperando por ti.
Conversaciones como esta suelen escucharse a menudo entre nuestros adolescentes y jóvenes, aún en los de nuestras iglesias. Sí, amigo… No se asombre, tú que eres joven de la iglesia y estás leyendo este artículo sabes que es verdad lo que estoy diciendo.
La tentación crece día a día y la ropa se acorta en las chicas. Dicen muchos jóvenes que es difícil resistir al diablo, aún más cuando tiene figura de 90, 60, 90 y algunas jóvenes dicen: ¿Cómo resistirlo si él es tan lindo, me dice palabras tan lindas al oído y es tan especial conmigo?
La verdad amigos hay un premio para cada joven que resista la tentación, hay un galardón esperando en el cielo. El que soporta la tentación es bienaventurado, porque ha resistido la prueba y recibirá la corona de vida que Dios prometió a los que le aman.
Muchos dicen que Dios envía la tentación; sin embargo, amado amigo, déjame decirte que si eres tentado, jamás digas que eres tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tienta a nadie, sino que cada uno es tentado, cuando en sus propias pasiones es atraído y seducido, entonces la pasión después que ha concebido da a luz el pecado y el pecado siendo consumado da a luz LA MUERTE (Santiago 1:12-15).
Quiero vencer la tentación
Tú que reconoces que la tentación te visita todos los días, que pareces un ventilador por las calles y que en la playa pareciese que ese ventilador se encuentra en su máxima potencia, déjame explicarte un poco cómo podrás resistir la tentación.
Debes pensar en las cosas del espíritu: En la medida que buscas a Dios, Él empieza a obrar en tu vida, esto Él lo prometió y lo hará. Cuando eres de Cristo ya no eres de la carne, porque “los que son de la carne piensan cosas de la carne; pero los que son del espíritu en las cosas del espíritu” (Romanos 8:5).
Olvida el pasado y sigue adelante: Debemos entender que si ya recibimos a Jesús en nuestro corazón, nuestro cuerpo pasó a ser templo del Espíritu Santo y todo nuestro ser fue limpiado por la sangre de Cristo.
El vivir la vida en Cristo es un acto de fe, tú crees que Él hizo la obra en ti y olvidas el pasado, dejas atrás el viejo hombre y sigues como nueva criatura.
Creer que Dios te cambiará: Una de las cosas por la cual la tentación se apodera de nuestra vida es porque creemos que Dios no ha hecho nada en nosotros. Creíste porque viste, le dijo Jesús a Tomás, bienaventurados los que creyeron aún sin haber visto.
Debes creer amigo(a) lector(a); Dios te cambió, Cristo te transformó. Empieza a vivir como discípulo(a) de Jesús.
Si hay algo que está haciendo que te apartes de Dios, piensa en lo que te dice la palabra, en Filipenses 4:8 y así podrás dejar atrás la tentación. “Por lo demás hermanos todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si hay algo digno de alabanza, en esto pensad”, ahí tienes una lista de cosas en qué pensar antes de darle rienda suelta a la tentación.
¿Sólo los ángeles vencen la tentación?
Tal vez creas que quien te escribe esto es un ángel o un santo, déjame decirte que soy tal cual como tú eres, con dos ojos, dos oídos, una boca, de carne y hueso; también he sido tentado en muchas oportunidades, pero he podido vencer de la mano de Cristo, tomé para mí la palabra: “Resistid al diablo y él huirá de vosotros” (Santiago 4:7).
Ahora él se acerca menos a mi vida y cada día el temor de acercarse a un Hijo de Dios crece, porque eso si lo creo plenamente… Soy un hijo de Dios y cada vez que tengo duda de algo le pregunto a mi amado Jesús ¿Tú que harías? Y Él me da la respuesta en ese instante.
Hagamos como José que huyó de la tentación cuando la esposa de Potifar quería pasarla “bien” con él. No puedo negar que antes, en la época de nuestros abuelos, era más fácil no caer en la tentación que para nosotros, pues no tenían las presiones que todos los días nos empujan de todos lados.
La tentación es muy grande y no es nuestra culpa. El mejor consejo lo da la Palabra de Dios. Lo mejor para no caer en la tentación, es… ¡correr! No es posible llegar a un acuerdo, ni tener amistad con ella. Si nos preocupamos por desterrar de nuestro medio cercano todo tipo de situaciones o elementos que nos lleven a la tentación, será más fácil mantener puro nuestro cuerpo y mente.
La Biblia dice: “Huye de las malas pasiones de la juventud, y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con los que invocan al Señor con un corazón limpio” (2ª Timoteo 2:22).
Amigo(a) hay tiempo para todo, espera el tiempo de Dios, no botes a la basura la corona que Dios tiene guardada para ti. Cuando resistas la prueba, no botes a la basura las bendiciones que Dios tiene para ti. Resiste la tentación, no es fácil, yo lo sé, pero en Cristo lo lograrás.
Palabra viva
“Cuando el hombre caiga, no quedará postrado, porque Dios sostiene su mano”. Salmo 37:24
Norbey Rodriguez
Comunicador y Consejero
norveyrodriguez@hotmail.com
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