¿En que momento se empieza el matrimonio?

¡Matrimonio! ¿Te asustaria la idea de haber empezado desde ya tu matrimonio?

Me he preguntado ¿En qué momento comenzará mi matrimonio? Y he concluido que mi matrimonio ha empezado ya. Ha comenzado desde antes de verme comprometido en matrimonio con alguien.

Cuando yo decido abstenerme de los deseos carnales que batallan contra el alma por pensar en mi futuro matrimonio, ahí he empezado a formalizar mi matrimonio. Sí yo he propuesto guardar mi corazón para un solo cónyuge (hombre o mujer, según sea el caso), ahí también comenzó mi matrimonio.

Por el contrario si yo decido pasármela bien mientras soy soltero y probar con varias parejas “disfrutando romance y relación fácil”… también ahí he comenzado mi matrimonio. He puesto las bases para lo que deseo que sea mi matrimonio.
No decimos que una construcción empieza desde las paredes. Empieza desde los cimientos. Un avión no comienza en las láminas que lo constituyen sino en la mente de quien lo diseñó.

Al igual que los proyectos y las grandes obras, el tipo de matrimonio que tendremos se comienza desde mucho antes del compromiso sentimental. ¿No es increíble? Muchos olvidaron esto y “huyeron”; ellos creían que todo se resolvería al ir después ante un juez, formalizar ante las leyes su unión y pedir perdón a papá y mamá… y entonces comenzaría el matrimonio. ¡Qué equivocación tan grande! Ellos sin darse cuenta escogieron pleitos, dudas e incertidumbre en su matrimonio por tomar esta sola decisión.
He comenzado a formar el tipo de matrimonio que deseo tener. Las decisiones que ahora tome, los caminos que hoy siga me garantizan éxito o fracaso en mi futuro matrimonio. Esto es especialmente cierto en la medida de éxito que tengo en mis relaciones interpersonales y familiares.

¿Qué tan exitoso(a) soy en manejar mi temperamento frente al de mi madre o padre? ¿Qué tan sufrido(a) puedo ser con las diferencias de mis hermanos? Por increíble que parezca, la vida matrimonial toma tonos familiares y de confianza de tal profundidad que llega a parecerse muchísimo a la vida familiar de soltero.

De no ser así nadie se divorciaría, aunque creo que muchos solteros creen que el matrimonio es algo así como un estado exclusivo para enamorados. De solo soñarse o pensarse con la persona amada, pueden afirmar que lo soportarán todo, que lo perdonarán todo etc.

Nuestras expectativas crecen mucho más al estar casados, y las cosas cambian radicalmente, porque un ambiente que nos permite ser tal cual somos está bajo la fuerte presión de ser común y corriente, más corriente que común. ¿Puedo ser totalmente yo mismo (a) y al mismo tiempo ser tolerante? Si aún no puedo, entonces debo comenzar a prepararme para responder como Dios quiere que yo responda en las situaciones más presionantes de mi vivir. Porque es ahí que saldrá lo que en verdad soy, sin la anestesia del amor.

¿Hasta qué punto sé negarme a mí misma por dar a mis hermanos lo que ellos necesitan? Ésta, creo yo, sería una buena forma de medir nuestras capacidades matrimoniales en la actualidad. ¿Qué tan capaz soy de soportar las debilidades y estados emocionales de mis hermanas? ¿Hasta qué grado soy capaz de ceder mis derechos en la toma de alguna decisión? ¿Le grito a papá cuando las cosas no terminan siguiendo el rumbo que había planeado? ¿Tacho a mamá de exagerada cuando me pide que pase más tiempo en casa? Parece simple, pero aquí, en mis relaciones previas al matrimonio, estoy comenzando mi matrimonio.

Los hábitos nos siguen como sombra. Las costumbres dan forma a la vida y los compromisos nos cambian.He comenzado mi matrimonio. He comenzado desde aquí.

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About the Author

Redacción, Ligia Pérez Negrete

Ingeniera de Sistemas, actualmente se desempeña como Directora de la Oficina de Editorial Dinámica - Colombia y forma parte del equipo de redacción y mantenimiento del sitio www.líderesjuveniles.com

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